Este fic fue escrito para un evento cuyas base era adaptar un cuento clásico o una fábula. Mi elección fue: El Lago de los Cisnes"

Resumen: Un malvado hechicero tiene bajo un conjuro a un hermoso príncipe, pero el destino hace que otro joven de sangre real lo conozca, se enamore de él y juntos enfrenten al mal con el arma más poderosa del universo, el amor verdadero.

Rated: No menores de 16 años

Personajes: Afrodita de Piscis, Shura de Capricornio, Hades, Minos de Grifo, DeathMask de Cáncer, Camus de Acuario, Saga de Géminis, Kanon de Dragón Marino, Milo de Escorpio, Mu de Aries, Shun de Andrómeda,Dohko de Libra, Aiacos de Garuda, Radamanthys de Wybern, Shion de Aries, Shaka de Virgo, Aiolia de Leo, Sorrento de Sirena

Pareja Principal: Shura x Afrodita

Parejas Secundarias: Varias.

Géneros: Angustia, AU, Drama, Fantasía, Romántico.

Advertencias: Lemon, Muerte de un personaje, Violación.

Capítulos: 5

Terminado:

jueves, 20 de enero de 2011

Capítulo 4

El príncipe, presentó al peliceleste a sus padres, y a sus amigos. Angelo, tuvo que reconocer, muy a su pesar, que todo lo que Shura le había contado, sobre Afrodita, era verdad. 


El bello príncipe cisne, se había portado amable, pero distante con todos. Hubo ciertos detalles, que desconcertaron a Shura. No recordaba que Afrodita, fuera tan sensualmente provocativo; su forma de caminar, hablar, las caricias que le hacía, y los apasionados besos que le daba, lo ponían sumamente nervioso, pues sin duda, eran una abierta invitación, a ir más allá.



La forma déspota, y soberbia, en que se había dirigido a la servidumbre, molestó un tanto al pelioscuro, pero en su mente, justificó estas acciones, con el largo periodo de aislamiento, de todo círculo social, que su amado había vivido.




Otra cosa, que no recordaba en él, era su gran vanidad, pues en cada espejo, que encontraba en su camino, se detenía para cerciorarse que su cabello, y sus negras ropas, estuvieran perfectas.


Sin embargo, Shura se sentía tan feliz, que pasó por alto todo esto, y a la media noche, decidió, que era el momento apropiado, para hacer oficial, su compromiso con Afrodita.



Acercándose al trono, ambos jóvenes, hicieron una profunda reverencia, ante los reyes.


-Padre mío, madre. Ante toda la corte, aquí reunida, y nuestros muy dignos invitados, deseo hacer un anuncio. 

Dohko, le indicó a su hijo que continuara, Athena sonreía, encantada con la felicidad que Shura irradiaba.

-¡Esta noche, en la celebración de mi vigésimo primer cumpleaños, quiero que conozcan, al hombre que he elegido para ser mi esposo, el príncipe Afrodita!

-Oh, pero no me llamo así.- Dijo el peliceleste, interrumpiendo el discurso. - Ese, es el nombre, que Hades von Rothbart, me dio.

-¿¡Por que no me lo dijiste antes?!

-Lo siento, fue por temor. Pero sabiendo, que en unos instantes cumplirás, con tu palabra, y me jurarás amor eterno, ahora si puedo revelarte, mi verdadero nombre.

-No te preocupes, ¿como te llamas en realidad?

-Minos

Shura sonrió, como pocas veces se le veía sonreír, tomó la suave mano de su amado, la besó, y retomó su discurso.

-¡He elegido, al príncipe Minos, para ser mi esposo, es el único hombre al he amado, con todo mi corazón, y juro amarlo por toda la eternidad!

Aplausos, y expresiones de júbilo, se elevaron de todos los invitados.

Un fuerte, viento sopló desde la terraza, apagando algunas de las velas de los candelabros. El gran búho negro, entró volando, y al posarse justo en el centro del salón, una luz roja llenó la habitación, cegando por unos instantes, a los allí presentes. Plumas negras volaron, en todas direcciones, revelando la verdadera figura de Hades. Un silencio sepulcral, invadió el lugar, solo se escucharon los pasos de Radamanthys, quien se acercó a su señor.

-¿¡Hades que haces aquí?! - Shura se colocó frente a su amado, para protegerlo.

-Hmmm, esa no es la forma de hablarle, a tu futuro suegro. - El hechicero rió, divertido.

-¿¡Que!?

-¿Acaso no acabas de comprometerte, y jurarle amor eterno, a mi hijo, Minos?

-¿¡Tu padre?! – Shura se giró, para ver a su prometido, quien lo miraba, con ojos fríos en indiferentes.

-¡Ahora, Afrodita jamás podrá ser liberado, y me pertenecerá para siempre!

El hechicero, dirigió su brazo hacia un enorme espejo, que colgaba de la pared, golpeándolo con un haz de luz púrpura.



La imagen de Afrodita, encerrado en lo alto de la torre apareció, se encontraba mirando, con lágrimas en los ojos, por la ventana enrejada, y tras él, Camus y Mu, quienes miraban al suelo.



El juramento de amor hecho por Shura, resonó en todo el salón, al tiempo que el verdadero príncipe cisne, se llevaba una mano al pecho, y caía desmayado, en los brazos de sus amigos, quienes se habían acercado.



La visión se esfumó, y con estruendo, el espejo se rompió en mil pedazos, las personas, que se encontraban cerca, buscaron ponerse a salvo, de los afilados fragmentos de cristal.

-Afrodita… - Shura, susurró incrédulo, tomó por ambos brazos, al joven junto a él – Pero, si él es Afrodita, entonces tú…

-Te dije, que me llamo Minos. 

El hechizo que le había dado la fisonomía de Afrodita, terminó, y Minos recuperó sus facciones, el color ámbar de sus ojos, y su blanca cabellera. Shura lo soltó de inmediato, incrédulo.

-¡Es demasiado tarde para sorprenderse príncipe, has jurado amarme por siempre, y así condenaste a tu amado Afrodita!- Minos le dio la espalda, y camino para reunirse con su padre.

-Hiciste un gran trabajo, hijo mío.

Saliendo de su asombro, Shura intentó alcanzar, y enfrentar al albino, pero Radamanthys, quien se había mantenido en silencio, y a la expectativa fue más rápido, interponiéndose en el camino del príncipe; le dio un fuerte empellón, mandándolo al suelo.

-¡Guardias! ¡Detengan a los intrusos! - ordenó, el rey.

Pero nada se pudo hacer, los ojos del hechicero brillaron, y una gran esfera lo envolvió, junto con su hijo, y su escolta. Transformándose en un gran búho, y dos cisnes negros, abandonaron el castillo, volando hacía el lago, a gran velocidad.

En el castillo, reinaba el caos. Shura, en compañía de sus amigos, corrieron, en busca de sus armas, y sus caballos; dejando atrás, a unos confundidos, y alterados soberanos, y miembros de la corte.

Cinco caballos, se dirigían a todo galope hacia la puerta, más Shura, forzó a su negro corcel a detenerse, cuando en el patio, distinguió la figura de su padre. Los demás se detuvieron, metros adelante.

-¡Shura, no puedes irte!

-Padre, tengo que ir, debo salvar a Afrodita, debo… tratar de remediar, el daño que hice.

- Ahora, eres oficialmente mi heredero, no puedes hacer lo que te viene en gana. ¡Tienes responsabilidades que cumplir!

-Sin importar lo peligroso que pueda ser, me enfrentaré a Hades, lo siento padre. – Al decir esto, se quitó la corona, que lo distinguía como príncipe heredero, dejándola en las manos de su padre – Adiós.

-¡Shura, Shura! – Dohko, vio como su hijo se alejaba, en compañía de sus amigos, para tal vez, no volver jamás.

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